• CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)
  • CAJA NEGRA (unBlackboxing 2)

CAJA NEGRA (unBlackboxing 2), performance de José Antonio Nóvoa

Reparo en unas personas con diversidad funcional que, de forma recurrente, explican su trabajo político ante los medios de comunicación. Hacen afirmaciones del tipo “la discapacidad necesita”, “la discapacidad quiere”, “la discapacidad exige”, etc., como refiriendo a una especie de sujeto divino. Aunque, en ese momento, no están advirtiendo de la relación conflictiva de la persona diversa con un entorno hostil, ni defendiendo a la persona discapacitada como alguien a quien socialmente se está disminuyendo en sí misma.

En esos discursos actúan como voces portadoras de verdades del ente divino, y están revelando algún aserto concebido en el entramado de leyes, reglamentos, individuos, instituciones, bienes, servicios, mercadeos, creencias e imaginería, que administra las vidas de las personas con diversidad funcional, y que refieren como un dispositivo titulado LA DISCAPACIDAD.

Al amparo del aura sagrada de ese dispositivo que nos determina, propagan los saberes de la ortodoxia, las miradas convenidas, las experiencias pertinentes y las certezas legítimas que sirven al fin de convertir vidas en relatos. De LA DISCAPACIDAD, podremos conocer su exterior, nos ofrecerá unos resultados (pero no otros), y nos despreocuparemos de sus interioridades. Funciona como una caja negra que captura cuerpos, inteligencias, presencias, existencias, ánimos y voces, para digerirlos en sus entrañas, en lo impenetrable, y devolvernos, entre los velos del olvido y la despreocupación, aquello que más conviene al juego de poder que alimenta.

Entran vidas, que hacen, que quieren hacer, que piensan que pueden hacer, y salen relatos malvivibles e invividos. Nos recuerda a Aglaura, la ciudad invisible: “la ciudad que dicen tiene mucho de lo que se necesita para existir, mientras la ciudad que existe en su lugar existe menos”.

Pero, como todo lo sagrado es profanable, la opción del juego surge como posibilidad de explorar lo no visible, lo aparentemente impenetrable. Luego, será posible apartar los velos del olvido, conjurar el olvido y el desinterés, entrando en la caja negra, accediendo al recuerdo, a lo vivido. Sabemos qué hace, ¿queremos saber cómo hace?

¡Juguemos! Me presto a explorar los límites, desde dentro de la caja negra, para liberar lo capturado, aquello que todavía permanece en mi memoria. Recordar, comprender hechos y experiencias, lo que sé frente al relato cajanegrizado. Querer jugar: destapar la caja negra, entrando en la caja negra, convirtiendo la caja negra en un Preguntonario. Querer saber: preguntar; cuestionar y agrietar los límites. Querer vivir: el denominador común de quienes juegan a este juego de descajanegrizar LA DISCAPACIDAD.

Performance realizada en el centro social Casa de Escarnio e Maldizer, en Santiago, el día 9 de diciembre de 2016, celebrando los Derechos Humanos.

Gracias a lxs promotorxs de las jornadas marco de esta acción, a lxs compañerxs que colaboraron en la producción, a quienes acudieron a presenciar el evento y, particularmente, a todas la personas que jugaron en el Preguntonario.

Este sitio utiliza cookies propias e de terceiros. Se segues navegando considérase que aceptas a política cookies. Máis información

As opcións de cookie neste sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerche mellor experiencia de navegación. Se segues utilizando este sitio web sen cambiar as opcións ou premes en "Aceptar" estarás consentindo as cookies do sitio. Aviso legal

Pechar