Antonio Centeno: “la vida sexual va mucho más allá de la asistencia en este campo”

Antonio Centeno e Anxela López

Antonio Centeno lleva años siendo una de las voces más autorizadas en la defensa de los derechos de las personas con diversidad funcional. Como co-director del documental Yes, we fuck ha ayudado a poner en boca de una parte de la sociedad la vida sexual de miles de personas a las que, por sistema, se les negaba esta faceta en sus vidas. Del propio documental y de otras cuestiones relacionadas con nuestra existencia sexual, charlamos con él en estas lineas:

¿Qué te llevó a dar vida a Yes, we fuck con el que has conseguido poner de actualidad una cuestión tan básica como es la sexualidad de las personas con diversidad funcional?

Tener razón y tener derecho son cosas necesarias para un cambio social, pero no son suficiente. Hemos avanzado mucho en el reconocimiento de cuánta razón tenemos las personas con diversidad funcional en reclamar el derecho a una vida independiente, pero además de tener razón y derecho necesitamos un cambio de mirada y de valores sobre nuestra realidad que genere la empatía que haga que una masa social muy amplia sienta como propia la reivindicación de ese derecho. Sólo con la suficiente presión social se forja la voluntad política indispensable para que las leyes no queden en papel mojado. Visibilizar a las personas con diversidad funcional como seres sexuados y sexuales, reclamar nuestros cuerpos como legítimos para el deseo y el placer, son pasos indispensables hacia ese cambio de mirada y de valores, porque ayuda a romper las dinámicas de infantilización que refuerzan la idea de que la dependencia es un “hecho natural” en lugar de una cuestión social y política. El sexo repolitiza la dependencia.

¿Crees que el documental ayudará a que se afronte esta realidad como una cuestión de derechos humanos y no como algo casi anómalo como venía sucediendo hasta ahora?

La anomalía como desafío a lo esperable, a lo posible, es una potencialidad política indispensable para el cambio social. Necesitamos discutir no cómo hacer lo posible sino qué es lo posible. En ese sentido, el documental reivindica lo anómalo, no va en la línea de la “superación personal”, del “yo también puedo”, que intenta hacernos encajar en el modelo de sexualidad predominante, sino que pretende cuestionar ese modelo mostrando su distancia con la realidad de unos cuerpos y unas prácticas que se resisten al asimilacionismo normalizador.

¿Te ha sorprendido la repercusión que ha tenido el filme?, ¿lo esperabais?

Sí, me ha sorprendido. En primer lugar, porque ni se me había ocurrido que el proceso de hacer el documental pudiese convertirse en un espacio para el encuentro con otros grupos que hacen política centrada en el cuerpo. El activismo gordx, los movimientos feministas, transfeministas, LGBTI, etc comparten con la diversidad funcional discursos que beben de experiencias de vida que responden a una misma estructura opresora: se patologiza la diferencia biológica para justificar su minusvaloración y la desigualdad social. En segundo lugar, decía, porque hemos ido encontrando muchísimas personas “normales y corrientes” que se identificaban con la necesidad de construir imaginarios colectivos sobre los cuerpos, los deseos y los placeres que resulten más ricos, más flexibles, más habitables para cualquiera.

Eres un firme defensor de la figura del asistente o acompañante sexual, ¿entiendes la controversia que se puede dar al equipararlo a la prostitución?

Entiendo la asistencia sexual como el apoyo para hacer, en el ámbito sexual, lo que haría por mí mismo en ausencia de diferencias funcionales. Es decir, apoyo para explorar mi cuerpo, para masturbarme, para tener cibersexo, para antes, durante y después de llevar a cabo prácticas sexuales con otras personas, etc. No tengo sexo con mi asistente sexual, me apoya para tener sexo conmigo mismo o con otras personas. Para mí, está claro que la asistencia sexual es una forma de trabajo sexual (se obtiene placer a cambio de dinero) diferente de otras formas de trabajo sexual (prostitución, striptease, pornografía, masaje erótico…) en cuanto a prácticas, roles y expectativas. Ninguna diferencia moral o ética, por supuesto, todos los trabajos (sexuales o no) son igualmente dignos en la medida en que se alejen de la explotación esclavista.

Llevas años siendo miembro del Foro de Vida Independiente, ¿es la vida sexual de las personas con diversidad funcional la próxima batalla por librar ante las administraciones y la sociedad en general?

Triste vida sexual la nuestra si fuese una batalla administrativa. Con la administración hay que discutir qué entendemos por asistencia sexual, por qué y para quiénes es un derecho y qué obligaciones genera para los poderes públicos (financiación, información, formación…) No es una cuestión menor, porque esa asistencia sexual resulta clave para desarrollar una buena relación con el propio cuerpo, algo indispensable para poder construir vínculos sexuales ricos y libres con otras personas. Pero, desde luego, la vida sexual va mucho más allá de la asistencia sexual. Hay que conseguir que la cultura genere un relato social, de la diversidad funcional en general y de la cuestión sexual en particular, mucho más rico, más denso, que se muestren diversas maneras de ser y estar en el mundo, ensanchar los horizontes de lo que consideramos posible y legítimo en cuanto a cuerpos, deseos, identidades, prácticas y placeres.

Al parecer en Cataluña existe una creciente actividad en el campo de la sexualidad y la diversidad funcional, ¿qué condiciones se dan en vuestra comunidad para que estéis a la vanguardia en este campo?, ¿es esto exportable al resto del estado español?

Cataluña es un territorio fértil para el activismo social y político, imagino que es un hecho vinculado al proceso histórico de industrialización y a las luchas obreras que comportó, pero no soy ningún experto en ese tipo de análisis. Toda buena idea es exportable, lo que no significa replicar procesos sino adaptarlos a las circunstancias y a las potencialidades de cada lugar. El movimiento de vida independiente siempre ha bebido de ricas fuentes internacionalistas al pensar en los principios y las herramientas para recuperar la responsabilidad y el control sobre nuestra vida cotidiana en general, no debería ser diferente en el ámbito de la sexualidad.

Intervención de Antonio Centeno Empoderamento e disidencias desde a sexualidade das persoas con diversidade funcional en la jornada Asistencia sexual. Un dereito para a diversidade funcional

Autor: Carlos Pampillón

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